sábado, 12 de diciembre de 2009

Motivar no cuesta nada


Este texto forma parte del dossier de la edición de diciembre de Gestión & Competitividad.

Por Tony Arias Gil

En momentos como los que vive el mundo empresarial hoy, hablar de motivación puede molestar la billetera de los empresarios. Y tiene lógica. Pues, si en momentos en que se vende menos, hay mercados que se cierran y factores externos a la empresa que no le permiten crecer, ¿quién se pone a pensar en gastar recursos escasos para “motivar” a los empleados?

Sin embargo, luego que las empresas hayan realizado los recortes presupuestarios necesarios para sobrevivir; luego que las compañías haya visualizado mejoras en sus procesos para ser más efectivas y ganar para mantenerse; luego, es preciso sentarse en coordinación con el departamento de gestión humana y ver cómo mantengo a mis colabores “motivados”, para que todo lo anterior tenga resultados positivos.

Sin la motivación adecuada a los colaboradores, todos los planes bonitos, todas las matrices y proyectos de mejora, se quedarán en lindos folders y carpetas, que engalanarán los salones de reuniones. Y es que empleados con una correcta visión de su negocio y con una empatía con sus superiores y con la misión de la empresa, son empleados que se motivan a buscar nuevos horizontes que promuevan cambios, productividad y competitividad para las compañías.

Todavía hay tiempo. Piénselo bien. Sí ya hizo la mejora en su empresa, ahora dedíquese a pensar en sus colaboradores, en sus trabajadores y deles motivos para que aumenten el valor de lo que hacen. No se hará por arte de magia, pero sí tendrá buenos frutos.

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